CONVERSATORIO "INFANCIAS Y PANTALLAS" CON MIRTA IWAN

El conversatorio “Infancias y pantallas” me dejó pensando. Hablamos de los tiempos cada vez más acelerados, de los lazos sociales que se desgastan y del rol protagónico que asumieron las tecnologías en nuestra sociedad actual, a raíz de la pandemia, para sostener la comunicación y reinventar la escuela. Pero también abrimos el debate sobre lo que quedó fuera como el juego, la pausa, la mirada, el encuentro cuerpo a cuerpo.

Se retomaron aportes como los de Hilda Cañeque, que nos propone un relato potente para reflexionar, el de José, un niño hábil con los videojuegos, que sin embargo elige sin dudar un partido de fútbol en la cancha. ¿Por qué? Porque ahí lo eligen, se siente parte, piensa y actúa, siente el cuerpo vivo. Algo que las pantallas, por más estímulo que ofrezcan, no terminan de generar del mismo modo.

Las infancias necesitan movimiento, vínculos reales, lenguaje, motricidad, contacto. Y si bien las pantallas no son ni buenas ni malas en sí mismas, como se dijo en el encuentro, sí requieren de una mirada crítica y responsable desde el mundo adulto. Especialistas y organizaciones como la OMS alertan sobre efectos en el desarrollo cuando el uso es excesivo o inadecuado, desde la obesidad hasta retrasos en el lenguaje y la socialización.

Por eso, se volvió fundamental el trabajo con las familias. No desde el juicio, sino desde la información, desde el acompañamiento. Porque muchas veces el uso temprano o extendido de pantallas no responde a una “falta de cuidado”, sino a un desconocimiento de sus consecuencias.

La pregunta que me queda flotando es ¿qué infancias estamos acompañando cuando dejamos que la pantalla reemplace el juego? Y más aún, ¿qué espacios necesitamos abrir, como sociedad, para que cada niño y niña pueda elegir, como José, volver a la cancha?


 

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